Y no hay nada que me sostenga de aquí a mi cama. Caigo. Caigo de sueño pero también de hartazgo. Hartazgo de mí, de mi entorno, de esta existencia que ha perdido su eje y aún no se acostumbra del todo a que no está sola , que no se sabe comportar, que aprende las lecciones que debió tomar hace una eternidad y media... Ruedo sin gobierno porque necesito redefinir mis prioridades pero más que nada aprender a no dejar ir las patas cuando te tengo junto a mí. Ya estuvo bueno de egoísmos. ¿Quién lo dijera? El amor está loco, pero eso no implica que no se deba razonar, es como un rígido y extraño culto, sin sentido alguno, pero con una lógica retorcida que se vuelve indiscutible. No me he ido, porque no me siento aquí, no me siento en mí, y este ambiente de duermevela me permite fluir entre mis ideas sin tantos topes, aunque mi cabeza de vueltas y mi cuerpo sea recorrido por esa insalubre sensación de pérdida de voluntad. Aunque mis dedos estén torpes y tenga que corregir mis palabras, au...