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2011 a la chiiiiiiingaaaaaaadaaaaaaaaaaa!!!!!!!!

Este año... no me puedo quejar de este año: Acabé la carrera Cumplí 1 año con mi primer novio Logré cobrar mi beca Compré mi primer consola de videojuegos No me asaltaron a mano armada Mi familia sigue conmigo No, no puedo quejarme, y no me quejaré... sólo que no estoy tan de humor

Rumpelstiltskin

Reinterpretación del cuento ambientada en el juego de Rol "Demonio: La Caida". – No me queda nada que darte. – respondió la muchacha. – Entonces prométeme, que si te conviertes en reina, me darás tu primer hijo. Hermanos Grimm–  Primer día. He vendido a mi hijo a cambio de mi vida. ¿Qué clase de madre soy? Ninguna, soy una tonta. Pero, ¿qué más podía hacer? En ese entonces ni siquiera había nacido, y yo sellé el pacto en un parpadeo. No, yo no era una madre entonces. Ni siquiera habría podido tener a mi pequeño… sus ojos azules cuando me miran, no, el sólo habría sido el hijo de una pobre mujer… el pago casi era justo. Ahora no lo es. Vendí a un príncipe a cambio de una miserable molinera. Ha pasado casi un año desde entonces, y no he dejado de temer por la vida de mi pequeño. No pueden decir que la culpa no me carcome, cada día de mi vida ha sido una tortura desde entonces, cada vez que la gente se inclina ante mí buscando mi aprobación, cuando paso un solo segundo...

Searching

A veces uno no renuncia a falsas esperanzas. No deseamos que aparezcan las consecuencias lógicas y seguimos el camino errado, las búsquedas fallidas. Espero, a veces, que el mundo fuera un lugar más amigables. Busco noticias de gente que tal vez no debería volver a ver, y encima, deseo que les vaya bien. ¿Pero no sería yo misma quien enfureciese al encontrarlos? ¿No me hace mas daño recordar? Y sigo buscando...

Perfidia 2.0 - Ghoul: Adiccion Fatal

Las veces que me ha visto llorar La perfidia de tu amor... Alberto Domínguez Borras Maldita obsesión del hombre, anhelar lo que es imposible para él. Aquí estoy yo, estancado, despertando de la fría bofetada que me da tu rostro inflexible, capaz de volver acero a esos ojos grandes y profundos, los ojos que me volvieron loco desde el día en que te vi. Estabas sentada, llena de coquetería, cautivándome. Pero ya no es así. Ahora eres una hoguera a la que yo, cual mosquito, me arrojo imprudente. Aprovecho el día, ese maldito día que impide que despiertes para hacer las cosas que me pides, sobrevivo con la impaciencia de un adicto en abstinencia, me abstengo de ti, trato de obedecer a esas necesidades banales como comer, respirar, defecar, sabiendo que algún día, si te place, yo no las necesitaré. ¿Quién quiere la luz del día si te tiene a ti como sol personal? Regreso de la oficina cansado, sin saludar a nadie. Todos ellos creen que simplemente no me he recuperado de la muert...

Anoche

…Y créanme gente que aunque hubo ruido nadie salió, no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró… Rubén Blades Ya voy llegando. El cansancio del día se agolpa en mis piernas y de repente ya no tengo ganas de bajarme del asiento del camión (cómodo al no haber otra cosa mejor), pero finalmente me levanto a indicar la parada con el timbre. Es tarde, siempre se hace tarde. En la mañana, para llegar el trabajo. Hay que madrugar, salir corriendo, tomar taxi para las últimas cuadras, que si no, te descuentan. En la tarde para la hora de la comida. Hay que encargar a doña Chole la comida desde antes, y de todas formas salimos 10 minutos más tarde porque había un trabajo que urgía y había que entregarlo antes del almuerzo. De noche sale uno como torpedo, pero pronto es refrenado por la ola de tráfico que se extiende a kilómetros y kilómetros por la autopista. Sí, hay cierto cansancio general entre los adormecidos pasajeros. Junto a mí se baja un par de personas. Camino entre las calles de...

Miss U

Te extraño. No voy a decir que siempre estoy triste, o que eres como el oxígeno, o que sin ti muero. Pero debo admitir que no soy tan felíz que me faltas como el aire fresco y que sin tí, no estoy viviendo.

Mea Culpa

Imagen
¿Recuerdas cuando te dije que tenía miedo de mi? Ahora sabes porqué. El monstruo dentro de mí se ha asomado, ha roto los cinchos que lo contenían y ha devorado todo a su alrededor. Soy una tonta, por haber pensado que podía ser mejor, que podía pasar sin sufrir y sin herirte. Una imbécil por creer que ese tipo de felicidad podía ser eterna y más aún por creer merecerla.  Idiota, idiota idiota, porque por más que lo evite no puedo negar el monstruo que soy y porque siempre termino cayendo en el mismo círculo vicioso, de herir a los que más amo, alejar para siempre aquellos con los que en algún momento me sentí feliz, autocondenándome a mi propia compañía y cayendo más hondo tanto más trato de evitarlo. Hoy me doy cuenta de lo gastados que están mis lazos con el mundo. He llegado a pensar cuánto dolor me ahorraría si viviésemos siempre dentro de nuestra concha, al fin yo la tengo gruesa y desarrollada, y la abertura al exterior se cierra cada vez más. Ojalá y no fuera tan necesario e...