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Ojalá nunca hubieras vuelto

Ojalá nunca hubieras vuelto Lo pienso, pero por otro lado no volviste, te llamamos, y aún así, si llegaste aquí, no estas del todo, y siendo estrictos, nunca estuviste con nosotros. Hace miles de años que ya no existías, sino en mis sueños. Y estoy muy segura de que no eres como te imaginé. Tan solo, no la riegues demasiado, otra vez.

Me levantaré de entre los muertos.

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Por ti, me levantaré de entre los muertos. No prometo dar un glorioso regreso, ni una santa acometida. Sin ángeles ni aureolas, eso no es para mí. Prometo hedores, rigidez, torpeza. Los últimos chasquidos de mi mente en putrefacción, las ropas desgarradas y las uñas de tierra. No te daré palabras de amor, sino gemidos incomprensibles, y tal vez mis manos se muestren ávidas de tu cuerpo, pero no de ti. Descuida, aún entonces seguiré deseando tener tu corazón. Tal vez no lo soportes e intentes alejarte, mis agotadas articulaciones harán un torpe intento de seguirte, como es su costumbre, pero esta vez fallarán al primer obstáculo y se enterrarán en el fango que dejes entre mi cadáver (muerto ya) y el tuyo (futuro). Te alejarás gritando tu miedo, y entonces, tal vez ese chico apuesto del bat me derrumbe (esta vez para siempre) atravesando con fuerza mi cráneo. Ahí, incapaz de manifestar el dolor que me produce tu horror, estiraré mi brazo en una última súplica hacia tí, y mientras ...

Ruido Blanco

Este silencio a través de la pantalla. Este ruido de fondo que amenaza torturarme, vacío de tus palabras. Esta certeza de que falta algo, y que sé lo que és. Son tus frases, tu sentimiento, la conciencia de que estábas ahí. Antes oía tus palabras mudas. Te escuchaba a través de tus acentos y comas, minúsculos puntos de electricidad a miles de kilómetros. Virtual e inexistente, no. Presente a todas horas, sensible con el deseo y la voluntad, tangible hasta sus más ligeros matices de realidad. Te extraño sin extrañarte, espero inútilmente tu nombre desplegarse al conectarte, la voz que apenas oí a través de un auricular, el contacto de tus manos que nunca estreché...Hay una furia interna que no calla, que al no poder dar vida desea destruir la realidad. Desearía partir a la original inocencia, al tranquilo despertar. Quiero mirarte tranquila, sin sufrir, allende el universo, allá "arriba", reencarnada, inmaterial, etérea. ¿Sin sufrir? ¡Pero si tu recuerdo sigue aquí!...

La Dama

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El hada tomó al joven por la nuca y le besó suavemente. Éste sintó el fuerte influjo que ella ejercía sobre él, era como el llamado que la Luna sobre los mares. -Eres afortunado. Ahora tienes mi bendición, este beso es la marca de la Dama del Agua, y todos aquellos que la reconozcan están obligados a servir a su Propósito. Pero esta marca tiene un Precio, joven amado, pues deberás mostrar que eres digno de ella... El joven a su vez la besó, y contemplándole con embeleso, respondió: -Esta es la bendición mía y de los míos, hija del Agua. Esta marca te ha de iluminar por siempre, pues ya la he pagado yo. Es mi Protección y mi Sueño, que he depositado en tí. Cuida este tesoro y te perteneceré por el resto de los Tiempos. La Dama sonrió, y descendió de la roca para abrazarse aún más al Hijo de la Tierra. Estaban a mano.

Cacerías III: Lo que dura la descomposición

Como siempre, es un placer cazar en esta tierra. Dicen que Montreal es como un manicomio con vista al algo, y yo le doy la razón. Todo tiene muy buen aroma, me inspira a dar lo mejor y más grande de mí, porque quiero estar tan loco como cualquiera de sus habitantes. Hace tiempo que no se me ocurría, pero a lo mejor y me estoy volviendo bastante repetitivo. Todas las noches es llegar, cazar, alejarse. Los cuerpos, benditos cuerpos, ¿dónde quedan? Esta noche quiero dejar un recuerdo más ominoso que la simple abierta pudriéndose bajo las noches de la ciudad. Camino como siempre entre las calles semidespobladas hasta llegar a un barrio mas... comercial. Aquí siempre hay presas fáciles. Vividores, borrachos, prostitutas. Demasiado fácil. Camino más adentro en la ciudad y me encuentro con una zona un poco distinta. Hay bodegas y tiendas, casi todas cerradas. Por la cuadra camina un guardia gordinflón moviendo su macana. Bingo. -Buenas noches, caballero- le digo en perfecto francés. -¿P...

Cacerías II: Alone loco

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-Alondrita, graciosa alondrita Alondrita, te desplumaré. No se me quitaba esa canción de la cabeza. Entre la oscuridad, comencé a vagar por las calles, buscando un pajarillo que se dejase desplumar... No tardé mucho. Estaba ahí, recargada en una esquina, tratando de calentarse quemando basura y mirando a todas partes, desconfiada. Pobre pajarillo. Sus ropas me dicen que no tiene mucho tiempo en la calle. La delgadez de su cara y su mirada nerviosa lo confirman. Aún no sabe vivir en las calles, es muy inocente. Me acerco a ella con tranquilidad, sonriendo con mi gesto más cálido y tranquilo, y utilizando mi voz más suave. -Ven, ¿te apetece una hamburguesa? La muchachilla dudó un momento, pero mi sonrisa y mi voz, junto con el hambre que seguro la latigueaba, hizo todo el trabajo. Pronto estábamos los dos caminando por el Saint-Laurent hacia una pizzería que ella decía conocer. En su viejo barrio, antes de fugarse de casa. Fue muy fácil averiguar su historia. Se había fugado de...

Rezo

Perdónanos, señor, porque no sabemos lo que hacemos. Perdónanos, porque vamos por la vida dando tumbos, guíanos, señor. Perdónanos porque nos regalaste la existencia, pero no tenemos tu infinita sabiduría. Compréndenos, señor, porque nosotros no lo hacemos danos el beneficio de la duda porque nosotros no tenemos la maldición de la certeza. Perdónanos, señor, porque no sabemos vivir porque tenemos tantas cosas que aprender y tan poco tiempo porque no podemos escogerlo todo porque podemos amar, pero no sabemos cómo. Porque... Perdónanos, señor.