Este es un proyecto que tenía desde hace tiempo. Mezclar el juego de rol Vampiro la Mascarada con algunos personajes de la saga que según mi opinión, presentan algunos de los atributos adjudicables a alguno de los trece clanes principales.
Espero no juzguen mal mi blasfemia.
Pero en mi vida, Ya ha ocurrido un milagro. Vivo con la conciencia absoluta de ello. A cada amanecer (al menos después de despertar por completo, tras una taza de café) Recuerdo que existes Que me miras. Que nos amamos. Que estamos juntos. Y está red de neuronas cínicas Perfectamente condicionadas al mundo caótico Y cruel Hasta la última Vuelve a creer en los cuentos de hadas.
No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos. Alta traición, José Emilio Pacheco Hoy, ante la suave luz de una mañana nublada, entendí porqué le llaman zorro azul. Su esponjosa cola de algodón de azúcar pasó como un rayo en la carretera y se perdió de nuevo en el océano verde a los lados. Fue un pequeño relámpago inesperado, iluminó el paisaje un instante, y, aunque desapareció, me dejó con el recuerdo de su imagen deslumbrando mi pupila, imprimendo el recuerdo de nuevos detalles de ese lugar. El clima y la vegetación no me es familiar, aquí todo parece más agreste, las cosas más grandes, el mundo más salvaje. Pero ...
La improvisación es, en el sentido dancístico, un ejercicio del expresión espontánea. Permite el movimiento libre, sujeto sólo a voluntad del bailarín, y requiere, en esencia, de creatividad y seguridad de movimientos. Si quien lo realiza conoce su cuerpo, podrá explotarlas con facilidad permitiéndole lucir sus capacidades. Además, si la improvisación tiene música, requiere de cierto sentido del ritmo lo cual puede agregarse a la plasticidad de la improvisación. Pero, lo más importante, abre la mente del bailarín al hacerlo dueño de sus propias expresiones, lo deja divagar y hablar de lo que es y lo que siente. Su tarea creativa se expande, rompe horizontes, se vuelve coreógrafo de si mísmo. Al interactuar con otros bailarines, más que una danza se puede convertir en un diálogo sensitivo entre los ejecutantes. Se anda, como por la vida, adaptándose al espacio, a la música, a las emociones, pero en definitiva se hace lo que uno quiere. La improvisación es, para mí, uno de los actos más ...
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