Este es un proyecto que tenía desde hace tiempo. Mezclar el juego de rol Vampiro la Mascarada con algunos personajes de la saga que según mi opinión, presentan algunos de los atributos adjudicables a alguno de los trece clanes principales.
Espero no juzguen mal mi blasfemia.
Pero en mi vida, Ya ha ocurrido un milagro. Vivo con la conciencia absoluta de ello. A cada amanecer (al menos después de despertar por completo, tras una taza de café) Recuerdo que existes Que me miras. Que nos amamos. Que estamos juntos. Y está red de neuronas cínicas Perfectamente condicionadas al mundo caótico Y cruel Hasta la última Vuelve a creer en los cuentos de hadas.
Hoy acabé tirando un montonal de papel. Decenas de Mecánica Popular, Selecciones de Reader's Digest, enciclopedias técnicas de tomos coleccionables, hasta algunas Dudas y Agachados. Décadas de conocimiento y entretenimiento que, pese a dejarme un poco vacío el corazón, ya no tenían utilidad práctica. Recuerdo el primer instante en que la tecnología empezó a bailar sobre la tumba de las enciclopedias. Al menos en mi casa, eso fué por el año 2000, fecha en que mis tíos compraron una nueva computadora que incluía de regalo una copia del legendario Encarta 2000. Toda una enciclopedia (lo que mi abuelo guardaba en doce tomos de a medio kilo cada uno) dentro de un disquito de 10cm de diámetro. De niña yo hice la tarea con libros. Mi abuelo fue un hombre muy curioso y eso en su época significaba comprar mucho, mucho papel. Desde revistas de TVguía, pasando por historietas educativas (y no educativas) a libros de autoayuda, de opinión, psicología, cursos por correspondencia, enciclopedia...
No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos. Alta traición, José Emilio Pacheco Hoy, ante la suave luz de una mañana nublada, entendí porqué le llaman zorro azul. Su esponjosa cola de algodón de azúcar pasó como un rayo en la carretera y se perdió de nuevo en el océano verde a los lados. Fue un pequeño relámpago inesperado, iluminó el paisaje un instante, y, aunque desapareció, me dejó con el recuerdo de su imagen deslumbrando mi pupila, imprimendo el recuerdo de nuevos detalles de ese lugar. El clima y la vegetación no me es familiar, aquí todo parece más agreste, las cosas más grandes, el mundo más salvaje. Pero ...
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