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Mostrando las entradas de agosto, 2013

Odio a la gente

No odio a las personas. Es esa masa impersonal de seres moviéndose, lo que me hastía. Me es incomprensible el torrente de enlaces y relaciones que pueden llegar a tener. Puedo preocuparme por una persona, si se siente mal, si alguien la hace feliz,pero no concibo interés alguno en las querellas y disputas del amigo del amigo. Tengo un límite.
No es que odie a las personas, o que me desagraden las fiestas, me gusta comer, reír y bailar tanto como a todos, pero a veces se me pasan las delicados y sutiles señales entre las personas que festejan, y en definitiva me siento invadida si una persona que apenas conozco me aborda para conversar conmigo. Llego al punto en que simplemente me aburro, porque no me interesa lo que pasa alrededor.
No es que no me guste tener amigos, todo lo contrario, aprecio a cada uno por su brillo propio, a veces actúo con una profunda selectividad con ellos puesto que cada uno es un tesoro para mí, valoro cada momento con ellos aunque en ocasiones prefiera mil ve…