Hoy acabé tirando un montonal de papel. Decenas de Mecánica Popular, Selecciones de Reader's Digest, enciclopedias técnicas de tomos coleccionables, hasta algunas Dudas y Agachados. Décadas de conocimiento y entretenimiento que, pese a dejarme un poco vacío el corazón, ya no tenían utilidad práctica. Recuerdo el primer instante en que la tecnología empezó a bailar sobre la tumba de las enciclopedias. Al menos en mi casa, eso fué por el año 2000, fecha en que mis tíos compraron una nueva computadora que incluía de regalo una copia del legendario Encarta 2000. Toda una enciclopedia (lo que mi abuelo guardaba en doce tomos de a medio kilo cada uno) dentro de un disquito de 10cm de diámetro. De niña yo hice la tarea con libros. Mi abuelo fue un hombre muy curioso y eso en su época significaba comprar mucho, mucho papel. Desde revistas de TVguía, pasando por historietas educativas (y no educativas) a libros de autoayuda, de opinión, psicología, cursos por correspondencia, enciclopedia...
Las mieles empalagosas también son deliciosas Moni....
ResponderBorrar¡¡¡Mmmmmmmmmmmm!!!!
¡¡Qué ricasssss!! cuando se sienten, se disfrutan, se comparten... son grandes momentos, escasas mieles, a veces, así que cuando las hay a aprovecharlas y a empalagar a quien se deje (además del novio, jjejeje)
;)
Leí la entrada "Dos meses sin escribir" y aún no me atreví a poner "nada", jjeje...
ResponderBorrarPeeeeero "amenazo" con regresar muuuuchas veces...
;) SSSSmuuuaaacckkkkssssssss